En la Santa Misa es imprescindible la Palabra de Dios, que se ha hecho carne, letra, voz.
Ésta es la Palabra Eterna: Jesucristo.
La Palabra de Dios te anima, cuando tú la lees estás en contacto con el Señor, te estás sanando.
Léela y medítala, siempre da fruto.
La Palabra de Dios es obligatoria para el cristiano, nos lleva a la verdad, nos libera.
La Palabra es espíritu y vida.
Jesús condena a quien la rechaza. Si mantenéis Mi Palabra seréis mis discípulos.
Aunque tengas pereza léela.
Que el Señor te aumente el hambre de la Palabra de Dios.
P. José Luis Iglesias
